Cuidado y mantenimiento de los electrodomésticos de cocción

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Realizar un mantenimiento correcto de los electrodomésticos de cocción es fundamental para alargar su vida útil, y además, ayuda a ahorrar energía en el día a día. Mantener limpios el horno y la placa —ya sea de inducción, vitrocerámica o gas— evita que la suciedad y la grasa se incrusten y que el equipo tenga que trabajar de más para alcanzar la temperatura correcta. Además de mejorar la eficiencia, una buena limpieza reduce olores y mejora la seguridad en la cocina.

En placas de inducción y vitrocerámica, es importante limpiar siempre con la superficie fría y usar productos suaves y utensilios no abrasivos para no rayar el cristal. Retirar cuanto antes restos de comida, azúcar o plástico derretido evita manchas permanentes y asegura que el calor se reparta de forma uniforme en toda la zona de cocción. Aprovechar recipientes del tamaño adecuado y con fondo plano también ayuda a cocinar más rápido y con menos consumo eléctrico.​

En cocinas de gas, conviene limpiar con regularidad los quemadores y asegurarse de que las salidas de gas no estén obstruidas, para que la llama sea estable y de color azul. Colocar ollas y sartenes centradas sobre el fuego y adaptar el tamaño del quemador al recipiente permite aprovechar mejor el calor y evita desperdicios de energía.​

En el caso del horno, aprovechar el calor residual y evitar abrir la puerta durante la cocción ayuda a consumir menos energía sin perder buenos resultados. Revisar de vez en cuando gomas y cristales, así como asegurarse de que las bandejas están en buen estado, mejora el aislamiento y mantiene un rendimiento óptimo en cada receta. Los hornos con sistemas de limpieza hidrolítica facilitan todavía más el mantenimiento, ya que utilizan vapor para ablandar la suciedad y permiten una limpieza más rápida y cómoda con muy poco esfuerzo.